Consecuencias a largo plazo

El consumo de alcohol contribuye al desarrollo de más de 200 problemas de salud y lesiones, así como a muerte prematura y es uno de los principales factores de riesgo asociado a enfermedades crónicas o no transmisibles.
Actualmente existen evidencias científicas de que el consumo de alcohol puede asociarse al desarrollo de ciertos tipos de cáncer: cavidad oral, faringe, laringe, esófago, colon-recto, mama (en mujeres) y hepatocarcinoma. No hay un límite de consumo que permita evitar el riesgo de desarrollar estos cánceres y cuanto mayor es el consumo mayor es el riesgo. Más información en: 5 datos sobre alcohol y cáncer.
Descubre algunos de los efectos del alcohol en cada órgano de nuestro cuerpo cuando se realiza un consumo de riesgo. A continuación, encontrarás una imagen interactiva. Haciendo clic en cada uno de los órganos, se mostrará en pantalla una ventana con la información relativa a dicho órgano. Esta ventana se puede desplazar si la arrastras con el ratón.

Información por órgano
Cerebro
El alcohol es un depresor, es decir, ralentiza el funcionamiento del cerebro. También altera las reacciones químicas que se producen en él, con lo que aumenta el riesgo de depresión y ansiedad. Beber mucho durante periodos prolongados, puede tener efectos a largo plazo en la memoria. Aunque un consumo bajo de alcohol en personas sanas puede tener un efecto protector sobre la isquemia cerebral (ictus isquémico), el riesgo se incrementa de manera exponencial con consumos más elevados. Sin embargo, aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular hemorrágico (ictus hemorrágico) a cualquier dosis.
Corazón
Aunque un consumo bajo de alcohol en personas sanas puede tener un efecto protector sobre la isquemia cardíaca(infarto agudo de miocardio), el riesgo se incrementa de manera exponencial con consumos más elevados. El consumo a dosis elevadas incrementa el riesgo de daño al músculo cardiaco y, por tanto, de cardiomiopatía.La arritmia cardiaca está ligada principalmente con los episodios consumo intensivo o bingedrinking.
Presión arterial
El consumo de alcohol aumenta la presión arterial y el riesgo de hipertensión, con una relación dosis-respuesta
Mama
El consumo de alcohol aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama.
Estómago
Un consumo intensivo de alcohol irrita el estómago y puede producir náuseas y diarrea. A largo plazo, se ha asociado con un aumento del riesgo de cáncer de estómago.
Páncreas
Beber mucho con regularidad puede provocar pancreatitis, tanto aguda como crónica. Aproximadamente la mitad de las personas con pancreatitis crónica desarrollan diabetes.
Hígado
Un consumo de alcohol elevado puede provocar enfermedades hepáticas y causar daños irreparables, como la cirrosis hepática. El consumo de alcohol aumenta el riesgo de cáncer hepático.
Intestino
El alcohol puede provocar síntomas de intestino irritable. También aumenta el riesgo de padecer cáncer.
Salud sexual y reproducción
El acohol puede producir una disminución de la líbido e impotencia en los hombres. También puede causar problemas de fertilidad.