¡Muevete más!
Sabiendo todos los beneficios que reporta a nuestra salud la actividad física, el siguiente paso es motivarnos: ¡Piensa qué razones te pueden animar a empezar!

Elige una razón para moverte.

CONTROLAR EL SOBREPESO


PASAR MÁS TIEMPO CON GENTE


MEJORAR EL DOLOR DE ESPALDA


CONTROLAR MI TENSIÓN ARTERIAL


MEJORAR MI ESTADO DE ÁNIMO


MEJORAR EL CONTROL DE MI DIABETES


MANTENERME INDEPENDIENTE

¿Te identificas con alguno de estos motivos? Piensa cuál o cuáles te gustaría conseguir.
Ten en cuenta que éstos son sólo algunos ejemplos; seguro que se te ocurren otros muchos que se adaptan más a tu vida. ¡Cuánto más personalices el motivo, más éxito tendrás!
Encuentra tu motivo y ¡da el primer paso!: