Durante la lactancia pueden aparecer molestias que es importante atender a tiempo. A continuación, veremos los problemas más comunes y cuándo consultar con un/a profesional sanitario/a.
Si crees que tu bebé no está comiendo todo lo que necesita. Si notas que tu bebé está muy adormilado/a y cuesta despertarle, o, por el contrario, está muy irritable, moja menos de 5 pañales al día, si a partir del cuarto día y durante el primer mes no hace 1 deposición diaria, si te parece que no gana suficiente peso o que no está comiendo bien.
Si tienes dolor mientras amamantas. La lactancia materna no debe doler. Puedes notar una sensación rara o una molestia, especialmente cuando se enganche, pero si notas dolor durante la lactancia y no te resulta agradable, debes consultar con un/a profesional sanitario/a formado en lactancia materna.
Si tienes una zona del pecho roja y caliente, especialmente si se acompaña de fiebre.
Podrían estar ocurriendo alguna de las siguientes situaciones.
En los primeros días tras el parto, puede producirse ingurgitación mamaria: el pecho se llena, se endurece y duele, dificultando el enganche del bebé. Para aliviarla, se recomienda aumentar las tomas, aplicar frío, masajear antes de amamantar y, si es necesario, tomar analgésicos compatibles
con la lactancia. Para prevenirla, es clave ofrecer el pecho a demanda desde el inicio.
La mastitis es una inflamación del pecho que puede causar dolor, enrojecimiento, fiebre y malestar general. No impide continuar con la lactancia, pero es fundamental asegurar un buen vaciado del pecho mediante tomas frecuentes o extracción. Para aliviar los síntomas se recomienda aplicar frío y tomar analgésicos compatibles
con la lactancia. Si no mejora en 12-24 horas, puede requerir antibióticos, por lo que es importante consultar con un/a profesional sanitario/a.
Las grietas en el pezón no forman parte de la evolución normal de una lactancia y son un indicador de que algo no está funcionando correctamente. Suele deberse a que el bebé no está correctamente enganchado y/o no succiona adecuadamente. Aunque sangren, no suponen una contraindicación para la lactancia. Es importante consultar con un/a profesional con formación en lactancia para corregir la causa y evitar que se repitan.
Las perlas de leche son unos puntos blanquecinos o amarillentos en el pezón causados por la obstrucción de un conducto y son muy dolorosas. Pueden aparecer por traumatismos (como cuando el bebé tira hacia atrás sin soltar el pecho) o por una infección. Si se debe a un traumatismo, podemos esperar a que se resuelva o aplicar calor y tratar de deshacer la perla frotando suave. Si es debido a una infección, es mejor no manipularlas y consultar a un/a profesional sanitario/a.