Creencias erróneas sobre la lactancia materna
- Hay que dar el pecho cada 3 horas. La lactancia materna debe ofrecerse a demanda, cada vez que lo pida el bebé y durante el tiempo que desee. Los recién nacidos suelen realizar entre 8 y 12 tomas al día. Realizar tomas frecuentes es fundamental: a mayor succión del bebé, mayor producción de leche.
- Hay que alternar el pecho cada 10 minutos. Debe ofrecerse el pecho al bebé hasta que éste se suelte o se quede dormido; así, se asegurará un adecuado vaciamiento del pecho, llegando a la parte final de la toma, que es la más rica en grasa. Si está despierto, se le debe ofrecer el segundo pecho. Es probable que de este tome menos, será “el postre”.
- La lactancia materna duele. Amamantar no debe ser doloroso. Puede resultar molesto al principio, por la hipersensibilidad de los pezones, pero si hay dolor, hay que consultar con un/a profesional con formación en lactancia materna, porque es probable que el/la bebé no esté succionando adecuadamente.
- Hay que comer por dos. Durante la lactancia materna, las necesidades energéticas aumentan. Sin embargo, es un mito que las madres lactantes necesiten comer por dos. La madre debe comer y beber respetando sus señales de hambre y sed, y eligiendo alimentos variados y nutritivos.
- No todas las leches maternas son igual de nutritivas. El mejor alimento para un bebé es la leche de su madre. La leche materna tiene una composición similar en cuanto a nutrientes de unas madres a otras. Y, además, se adapta a las necesidades concretas del bebé. Sólo en caso de desnutrición muy severa, la leche materna puede ser menos nutritiva.
- El calostro no alimenta. El calostro es la leche que se produce los primeros 2-3 días tras el parto. Tiene la composición necesaria para esos días y, aunque se produce en cantidades muy pequeñas (2-20ml por toma), es suficiente para el/la recién nacido/a. No es necesario dar ningún suplemento.
- Las madres con pecho pequeño producirán poca leche. El tamaño del pecho no refleja la capacidad para producir leche materna. Las mujeres con pechos pequeños son igualmente capaces de producir leche para sus bebés.
- Durante la lactancia hay que beber mucha leche y mucha agua. Durante la lactancia, las madres deben beber guiadas por su sensación de sed. Beber más agua o más leche no hará que aumente la producción de leche materna.
- A partir del año la leche materna ya no alimenta. La leche materna varía su composición a medida que los niños y las niñas crecen, adaptándose a sus necesidades. A partir del año, por ejemplo, aumenta su contenido en grasa y el aporte calórico y de micronutrientes como hierro, calcio o vitaminas, puede llegar a suponer hasta más del 50% de las necesidades diarias.
- Hay que sacarse la leche para calcular cuánto come el bebé. La cantidad de leche que se obtiene con el sacaleches suele ser menor que la leche disponible para el bebé, ya que la succión que realiza el bebé es más eficaz para extraer la leche. Para saber si un bebé come suficiente, tenemos muchas otras formas de comprobarlo.
- Debes lavarte los pezones antes de amamantar. No es necesario. Los pezones de la madre producen una sustancia que el bebé huele y reconoce, y además tiene bacterias favorables que colaboran en el desarrollo del sistema inmunológico del bebé.
- Si no amamantas inmediatamente tras el parto, ya no podrás hacerlo. El contacto precoz piel con piel tras el nacimiento favorece el enganche espontáneo del bebé y la instauración de la lactancia materna. Sin embargo, los bebés que son separados de sus madres por cualquier motivo (enfermedad grave materna o del recién nacido, por ejemplo), también son capaces de mamar más adelante.
- El ejercicio físico cambia el sabor de tu leche. El ejercicio es saludable también para madres lactantes. No existe evidencia que demuestre que cambie el sabor de la leche materna.
- No debes amamantar si estás enferma. Generalmente estar enferma no es un impedimento para la lactancia, aunque depende de la enfermedad. En cualquier caso, las madres deberán recibir el tratamiento adecuado, descansar y comer bien. Además, otra ventaja de la lactancia es que los anticuerpos generados por la madre para enfrentar esas enfermedades, se los pasarán a sus bebés, ayudándoles a reforzar su sistema inmunológico.