Sucedáneos de leche materna/fórmula/preparados
La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé durante los primeros meses de vida y a partir de los 6 meses junto con otros alimentos, hasta los dos años o más o hasta que madre y bebé lo deseen. Pero, cuando por determinadas circunstancias está desaconsejada, se requiere de una suspensión prematura o no se desea amamantar, se utiliza la fórmula infantil, que, en esas circunstancias, en nuestro medio es una alternativa válida y segura.
Las fórmulas infantiles se suelen elaborar habitualmente a partir de leche de vaca, aunque también pueden ser de arroz, soja, leche de cabra… Existen dos tipos, que se usarán de acuerdo con la edad del bebé:
- Fórmulas tipo 1 o para lactantes o de inicio, son preparados para lactantes que satisfacen sus necesidades nutritivas hasta que se incorpore la alimentación complementaria, por ello se utilizan habitualmente hasta los 6 meses.
- Fórmulas tipo 2 o de continuación, son las destinadas a los lactantes que ya se han iniciado en una alimentación complementaria apropiada, por lo que se utilizan a partir de los 6 meses.
En cualquier caso, las fórmulas infantiles tienen una composición muy regulada por un reglamento europeo y las diferencias entre ambas son prácticamente insignificantes. Existen una serie de recomendaciones dirigidas a a regular la comercialización de estos productos recogidas en el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna.
Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna (OMS y UNICEF, 1981). Este código busca proteger la lactancia materna frente a prácticas comerciales agresivas. Entre otras cosas, prohíbe la publicidad dirigida al público, la distribución de muestras gratuitas, y el uso de material promocional en centros sanitarios. Además, exige que el etiquetado de estos productos no idealice su uso ni utilice términos como “humanizado” o “maternizado”, y que se indique claramente la superioridad de la lactancia materna.
Las mujeres tienen derecho a tomar decisiones informadas sobre cómo alimentar a sus hijos e hijas, conociendo tanto los beneficios de la lactancia materna como los posibles riesgos asociados al uso de sucedáneos de la leche materna. Sin embargo, esta elección no es únicamente personal: está influida por múltiples factores sociales como las condiciones laborales, el nivel educativo, la red de apoyo disponible o la presión del marketing. Reconocer estos condicionantes es clave para promover entornos que respeten y apoyen la decisión de cada madre.
Por eso es importante conocer las diferencias entre la alimentación con fórmula frente a la lactancia materna, para poder tomar una decisión consciente.
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