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Beneficios para población adulta

Los estudios científicos demuestran que la actividad física practicada con regularidad, es decir, todos o casi todos los días de la semana:

  • Pareja de mujeres paseando en bici por el campo.

    Ayuda a mantenerse ágil físicamente: Fortalece los músculos mejorando la capacidad funcional. También, previene la pérdida de masa ósea (osteoporosis).

  • Señor mayor junto a una chica jóven aprendiendo a utilizar el ordenador.

    Mejora el bienestar mental, reduce los síntomas de ansiedad y estrés, mejora el sueño y reduce el riesgo de depresión. Además, aumenta la percepción de bienestar y satisfacción con el propio cuerpo.

  • Infografía de un hombre de mediana edad  de medio lado mostrando sus principales preocupaciones

    Mejora la función cognitiva.

    Mejora el bienestar social. Fomenta la sociabilidad y aumenta la autonomía y la integración social, especialmente en personas con discapacidad.

  • Grupo de personas mirando a cámara de diferentes edades, sexo y condición.

    Contribuye a mantener un peso adecuado; la actividad física es un factor determinante en el consumo de energía, por lo que es fundamental para conseguir el equilibrio energético y el control del peso.

  • Persona a la que sólo se le ven los pies subida en una báscula.

    Reduce el riesgo de desarrollar: Obesidad; Diabetes Mellitus tipo 2; Enfermedades Cardiovasculares; Hipertensión Arterial; Diversos tipos de cánces, como el cáncer de mama o cáncer de colon y Hipercolesterolemia (colesterol elevado), aumentando el colesterol comúnmente denominado “bueno” (HDL) y disminuyendo el “malo” (LDL).

  • Señora mayor en la consulta del médico tomándose la tensión.

    En las personas adultas mayores, además de los beneficios ya mencionados, la actividad física disminuye el riesgo de caídas. Mejora la evolución de algunas enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia u obesidad, una vez se han desarrollado. Reduce la mortalidad por todas las causas y la mortalidad cardiovascular.

  • Glucómetro

    En personas adultas con discapacidad la realización de actividad física mejora la función motora de las extremidades superiores e inferiores, la fuerza muscular, así como mejora y aporta beneficios en las funciones cognitivas y produce mejoras en la función física y en las dimensiones física, mental y social de la calidad de vida relacionada con la salud.

En aquellas personas que por su capacidad física o mental no puedan alcanzar los mínimos recomendados, cualquier aumento de actividad física, aunque sea leve, producirá beneficios para su salud.